Izquierda Cristiana de Magallanes
  La Lucha por la Liberacion en el Siglo XXI
 

 i) La Izquierda Cristiana propone la construcción de una democracia participativa, la cual considera el sufragio universal, el pluralismo ideológico y alternancia en el gobierno, pero que, al mismo tiempo, implica la implantación de un Estado descentralizado así como de formas de democracia directa y semidirecta para la definición de las cuestiones principales del desarrollo nacional.

A ese respecto, las formas de control político heredadas de la dictadura militar y que no han sido superadas constituyen el principal obstáculo para transitar en esa perspectiva. El desafío histórico de romper la exclusión debe ser una prioridad para los demócratas y los revolucionarios, pues constituye una condición para la democratización de Chile.

La exclusión de la izquierda del sistema político, cristalizada por ejemplo en el sistema electoral binominal, es esencialmente contradictoria con una institucionalidad plenamente democrática y la única justificación de su existencia es garantizar la reproducción del sistema en su conjunto, restringiendo la capacidad soberana del pueblo para resolver el gobierno de su propio destino.


ii) La lucha contra la exclusión se vincula, estrechamente, con nuestra vocación histórica de ser un partido que trabaje por la unidad del pueblo y sus expresiones políticas y sociales, sobre la base del respeto a la diferencia y la diversidad. La Izquierda Cristiana ratifica esta forma de ser, estar y actuar en la política, su domicilio en la izquierda y su búsqueda de las formas más amplias de unidad que contribuyan a abrir paso a los intereses del pueblo.


Por ello, la IC ratifica igualmente su participación en el Juntos Podemos Más y en el Parlamento Social y Político, así como en la totalidad de los espacios convergentes que permitan la suma de actores de las más amplias diversidades a la lucha por derrotar la exclusión, para transitar hacia una sociedad plenamente democrática, posicionar una alternativa al sistema neoliberal y formular una opción socialista de desarrollo.


Como contribución a esos esfuerzos, el Segundo Congreso Nacional ha resuelto avanzar hacia a la inscripción de la Izquierda Cristiana como partido legal, asumiendo el desafío de construir una expresión electoral necesaria para la izquierda y el pueblo de Chile.


iii) El Segundo Congreso Nacional de la Izquierda Cristiana considera necesario articular el movimiento social en torno a la superación de las actuales condiciones económicas, políticas y sociales que ensanchan cada vez más la distribución desigual del poder y la riqueza, y excluyen a la mayoría de chilenas y chilenos de todo espacio de participación y decisión.

Al respecto, la Izquierda Cristiana expresa su compromiso con el fortalecimiento de la capacidad de organización y autonomía de los movimientos sociales, y asume el camino de la movilización como la herramienta más fecunda para enfrentar el sistema neoliberal a lo largo y ancho de toda la sociedad, en todos los territorios y escenarios sociales y geográficos.

Ello resulta particularmente efectivo en ámbitos como los planteados desde el interior del Juntos Podemos Más en las pasadas elecciones presidenciales: el fin del sistema binominal; una reforma laboral para garantizar el ejercicio de los derechos de los trabajadores; cambios drásticos en el sistema de salud y previsional, y en las normas de regulación ambiental, que coloquen el interés público en el centro de sus prioridades y no el interés del capital privado; y verdad y justicia en los casos de violación a los derechos humanos durante la dictadura.

La organización y movilización de la gente también es imprescindible en la tarea de conquistar los derechos ancestrales de los pueblos originarios, lograr un ingreso mínimo digno para todos y liquidar la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), restableciendo a la educación su carácter de derecho social.


iv) Chile se aproxima a cumplir 200 años como Estado nacional. Vemos con preocupación que la independencia aun está pendiente para la mayoría de los hombres y las mujeres del pueblo de Chile. El Bicentenario debiera ser el momento para convocar a todos y todas a Refundar la República, a construir el nuevo Chile, con una nueva Constitución emanada de una Asamblea Constituyente, un modelo económico que beneficie y proteja a los mayoritarios, un sistema de nuevo tipo de participación social y política, en donde el protagonismo popular determine los rumbos que debe adoptar el país.

Llamamos a todas las chilenas y los chilenos a constituir un amplio Movimiento por una Nueva República para el Bicentenario, que incluya a todos los movimientos y luchadores sociales, a los intelectuales y científicos, los artistas y creadores, a la totalidad de los que estén dispuestos a soñar un nuevo Chile, una nueva República y un nuevo tiempo para nuestra patria.

En este sentido, asumimos como propio el desafío histórico de transitar hacia la conquista de un Gobierno Nacional y Popular, que emprenda la tarea de la realización de los desafíos pendientes de la democratización. Reafirmamos nuestra convicción en que otro Chile es posible, y que la lucha por su conquista es justa y necesaria.


v) Frente al imperio hegemónico de la globalización neoliberal, la IC sostiene el imperativo de oponer otra forma de globalización, una contrahegemonía impulsada por los pueblos y sus esperanzas de otra forma de convivencia, intercambio e integración. Por lo tanto, asume como propias todas las luchas de todos los pueblos y comunidades del mundo.
La Izquierda Cristiana manifiesta su profunda vocación de fuerza bolivariana y expresa que los procesos de emancipación que se desarrollan en nuestra América, son una parte constitutiva del propio camino de liberación del pueblo chileno.

Expresamos, desde ese ángulo, nuestra irreductible solidaridad con Cuba socialista y la defensa de su soberanía frente al imperialismo, su identificación con el camino de emancipación que ha iniciado el pueblo boliviano bajo la conducción del Presidente Evo Morales, y su respaldo a los nuevos procesos de integración de la comunidad latinoamericana.

Asimismo, manifiesta su satisfacción por los recientes triunfos de la Revolución Bolivariana en Venezuela y del Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua. En particular, señala su enorme alegría por la victoria del compañero Rafael Correa, el cual logró poner en movimiento la esperanza del hermano pueblo de Ecuador con su identidad de cristiano de izquierda y su proyecto de una revolución ciudadana.

Nuestra decisión es contribuir a la unidad de todos los pueblos de América Latina y El Caribe, fortaleciendo nuestras relaciones con los Gobiernos, fuerzas políticas y movimientos sociales de la región que coincidan en la crítica al neoliberalismo y enarbolen la bandera de la independencia y la soberanía frente al imperio y sus aliados.



Fuente:
www.izquierdacristiana.cl
 
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